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En otro momento hemos abordado la figura de Isaac Albéniz, su trayectoria y los rasgos estilísticos y estructurales más relevantes de su producción. A continuación comentamos algunas curiosidades en torno a la Iberia de Isaac Albéniz.

  • El título original de este corpus pianístico es Iberia: 12 nouvelles “impressions” en quatre cahiers (12 nuevas impresiones en cuatro cuadernos). Parece que la primera ocasión en que se usó el término “Suite” anteponiéndose al original Iberia lo hizo Cecilio de Roda en su escrito La “Suite” Iberia incorporado en los programas de conciertos (Sociedad Madrileña 1911–1913). El vocablo suite aparece entrecomillado, de lo que podemos inferir que se trató inicialmente de un uso consciente probablemente con la intención de subrayar la colección de piezas que conformaba la obra. Esta terminología se extendió y es muy frecuente la invocación de la obra como Suite Iberia.
  • Albéniz tardó en componer el conjunto de las 12 piezas dos años y dos meses, iniciando la tarea en diciembre de 1905 y finalizando esta titánica labor en enero de 1908. La primera obra que compuso fue Evocación, pieza que aparece como pórtico de la colección y que tal vez por ello Albéniz la tituló en un primer momento Preludio, si bien en la primera impresión de la edición de Mutuelle en París ya constaba como Evocación. En cambio, la última pieza que compuso no fue Eritaña (obra que cierra el cuarto cuaderno): sería Jerez la última pieza en componer tras dudas entre diferentes opciones, descartando Navarra por ser en términos del propio autor “descaradamente populachera” y el proyecto de una hipotética Albufera sobre una jota.
  • La gestación de este corpus tuvo que conllevar múltiples modificaciones durante el proceso compositivo. Es interesante comprobar que Triana fue la primera de las obras acabadas del segundo cuaderno y Eritaña la segunda de las concluidas del cuarto cuaderno, si bien ambas figuran como piezas finales de los respectivos cuadernos, probablemente con una intención estratégica (en la primera edición del segundo cuaderno se mantenía el mismo orden que el de las fechas de composición: Triana, Almería y Rondeña. Igualmente es curiosa la modificación de algunos títulos como El Puerto (inicialmente Cádiz), la reseñada Evocación (en un primer pensamiento Preludio), Corpus Christi en Sevilla (Sevilla en un primer momento) o Eritaña (inicialmente titulada Macarena según ha conseguido descifrar Torres Mula).
  • Albéniz sentía gran malestar por las comparaciones que los críticos europeos hacían de su obra en relación a la música francesa y especialmente por llamarlo el “Debussy español”. Algunos musicólogos han expresado que desde Lavapiés (finalizada el 24 de noviembre de 1906) no volvió a utilizar la escala de tonos enteros tan característica del impresionismo francés como reacción ante las comparaciones permanentes.
  • Según Alfonso Albéniz, hijo del compositor, su padre siempre tenía un ejemplar de las Danzas españolas de GRanados encima del piano. W. A. Clark hace una reflexión interesante relacionada con esta circunstancia: “Tal vez la organización de Iberia de Albéniz, que consta también de cuatro libros de tres piezas cada uno, se inspirara en las Danzas españolas de Granados e incluso quizá la obra fuera concebida como un gesto de admiración hacia Granados”.
  • Albéniz compuso Iberia con la intención de que fuera Joaquín Malats el pianista que la estrenara: “Esta Iberia de mis pecados, la escribo esencialmente por ti y para ti y que el recuerdo del cariñoso amigo que en ti tengo y sobre todo, el recuerdo del maravilloso artista que eres, han inspirado esas páginas”. Sin embargo por diferentes cuestiones, a excepción de Triana la puesta en escena de los cuadernos fue llevada por Blanche Selva:
    • Primer cuaderno: 9 de mayo de 1906 en la sala Pleyel de París.
    • Segundo cuaderno: Triana es estrenada por Malats el 5 de noviembre de 1906 en el Teatro Principal de Barcelona, mientras que Rondeña* y Almería tuvieron su primera audición pública el 11 de septiembre de 1907 por Blanche Selva en San Juan de Luz.
    • Tercer cuaderno: fue estrenado nuevamente por Blanche Selva el 2 de enero de 1908 en la casa de la Princesa de Polignac en París.
    • Cuarto cuaderno: Málaga fue interpretada por primera vez en San Juan de Luz por Blanche Selva el 15 de septiembre de 1908. Finalmente el conjunto del cuarto cuaderno tuvo su primera audición pública el 9 de febrero de 1909 en el Salón de Otoño de la Sociedad Nacional de Música en París a cargo de la misma pianista.
  • La primera grabación discográfica integral de las 12 piezas de Iberia se registró en la Schola Cantorum de París en marzo de 1954, teniendo como intérprete a Leopoldo Querol con un piano Pleyel. Ducretet-Thomson fue el sello que realizó la grabación. Poco después llegaron los registros de José Echaniz, José Falgarona, Yvonne Loriod, Gino Gorini y la primera grabación realizada en España por el sello Hispavox en 1958 en la que la intérprete era nada menos que Alicia de Larrocha.
  • Sabemos que Albéniz dispuso de varios instrumentos a lo largo de su vida. A. Pérez Sánchez que ha abordado este apartado incluye (al margen de un piano vertical) tres pianos de cola: un Bechstein perteneciente a Money-Coutts y que tocaba en su etapa londinense (actualmente en el Museo Albéniz de Camprodon), un Érard (en nuestros días perdido y del que habló Blanche Selva) y un Rönisch alemán (actualmente en el Museo de la Música de Barcelona). Gracias al comentario de Blanche Selva: sabemos que el Érard se encontraba en casa de Albéniz en el momento de composición de Iberia: “El jueves comí en casa de Albéniz con Dukas; le toqué sus piezas muy mal; su piano es un Érard que detesto y él cierra la tapa y le instala un atril tan alto al gusto de Dukas que al girar las páginas me ha despistado, y ha hecho que no pudiera tocar las piezas como las sabía”.

También podéis leer Albéniz y la Suite Iberia para profundizar en la trayectoria del compositor y especialmente en torno a su obra capital.