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Me exilié en Suecia y después de un año me trasladé a Estados Unidos. En esas circunstancias no me quedaba más remedio que apartar mi labor compositiva y dedicarme a dar conciertos como pianista. Dejé unos cuantos registros grabados en disco, algunos de ellos todavía muy celebrados como el que hice en 1929 de un compositor alemán del romanticismo. Durante un tiempo tuve una depresión brutal de la que me recuperé gracias a la labor de un psiquiatra fabuloso. En el conservatorio que yo me formé también estudió otro magnífico pianista y compositor, nacido un año antes. Él murió demasiado joven y envuelto en cierta religiosidad mística. Dicen que tenía una cualidad sensorial muy especial. Compuso unas cuantas sonatas -las últimas en un único movimiento-, una de las cuales sigue siendo conocida por un nombre de tintes demoníacos. La verdad es que se trataba de un compositor muy particular: en torno a 1910 compuso un poema sinfónico que incorporaba un teclado. Afortunadamente muchos compatriotas pianistas agrandaron nuestra leyenda como compositores, uno de ellos su propio yerno.

Jugamos un poco a ver si adivinas:

  • ¿Quién soy?
  • ¿Qué obra grabé en 1929?
  • ¿Qué me provocó la depresión de la que he hablado?
  • ¿Qué psiquiatra me ayudó?
  • ¿Cómo se lo recompensé musicalmente?
  • ¿De qué otro compositor, un año mayor que yo, he estado hablando?
  • ¿A qué corriente mística perteneció?
  • ¿Qué cualidad sensorial poseía?
  • ¿Qué poema sinfónico incorporaba un teclado?
  • ¿Qué sonata es conocida con un sobrenombre de tintes demoníacos?
  • ¿Qué pianista fue su yerno?
  • ¿Puedes citar otros tres grandes pianistas compatriotas nacidos antes de 1925?